Clásico al descubierto: claves de un Belgrano-Talleres lleno de interrogantes

La “B” precisa confirmar que empezó una levantada definitiva. La “T”, en cambio, necesita demostrar que es un firme candidato al título. Fortalezas y debilidades de piratas y matadores.

A los dos les convirtieron en todas las fechas de esta Copa de la Liga. Aun teniendo grandes arqueros, ambos fallan defensivamente. Belgrano, con pelotas aéreas y por las bandas; Talleres, cuando retrocede después de sumar mucha gente en ataque.

A la “B” lo lastiman por los laterales, en los sectores de Ibacache y Barinaga. Al margen de algunos yerros en la salida, con Moreno –como primer marcador central- y Meriano encontró la solidez que dejó de hallar en Rébola.

La “T” sufre con los desacoples de sus centrales, porque Suárez viene en baja y Catalán mermó su rendimiento. De hecho, la zaga no está clara y se descuenta el ingreso de Rodríguez. 

Belgrano perdió fluidez en el juego. Pero, si algunos de sus intérpretes mantienen el nivel de la última fecha, tiene con qué. Cimentan su ilusión: la regularidad de Losada, el presente de Moreno, el alma de Longo, la clase de Sánchez, el desequilibrio de Reyna y el olfato de Passerini.

Talleres no es dueño de un gran volumen de juego. No obstante, con su juego vertical y sus individualidades puede liquidar un partido en apenas un par minutos. Además de un Herrera infranqueable, sustentan su esperanza: un 9 de área como Girotti –o Bou-, el talento de Bustos –un especialista en clásicos-, el desequilibrio de Sosa y de Martínez, y la magia de Botta.

En los clásicos, hay intangibles que pesan tanto o más que cualquier aspecto futbolístico. Belgrano atraviesa un peor presente y tiene un plantel con menos nombres, pero es local, viene de golear y muchos de sus jugadores surgidos en inferiores saben lo que se juega en estos partidos.

Si quiere calzarse el traje de candidato, el equipo de Ribonetto no puede permitirse seguir perdiendo puntos. Sus dirigidos tienen la chance, ahora, de demostrar su jerarquía en un choque que podría marcarlos para el resto de la temporada.

Para despegar del fondo y dejar en claro que lo ocurrido ante Sarmiento no fue un espejismo sino el adiós definitivo a una mala racha, los de Farré deben revalidar esa reciente prueba de carácter en un duelo en el que, si no pueden jugar, tienen que impedir que lo haga su rival.

El piso de Belgrano –eliminación en 32avos de Copa Argentina contra Mitre- es mucho más bajo que el de Talleres –1 a 2 frente a Barracas en un campo de juego deplorable- y el techo de este –4 a 1 al último campeón, Central- es largamente más alto que el de aquel –4 a 1 al penúltimo de su zona, Sarmiento-. Pero en el fútbol, y sobre todo en los clásicos, hay en el medio espacio para lo más sagrado de este deporte: su impredictibilidad.